Artista: Luis Villa Hinojosa

Febrero de 2014

Lo conocí en 1984. Fue en una de esas desaparecidas casetas azuladas de la calle 19, donde en los 80 muchos fanáticos de la música solíamos congregarnos para comprar discos importados de vinilo.Nos unía un fanatismo cómplice por la misma banda. Yo andaba en busca de ‘Rubber Soul’, álbum no editado en Colombia desde 1965, disponible ese día en una edición venezolana, más bien modesta. Justo entonces se conmemoraban dos décadas del arribo de los fabulosos cuatro a Norteamérica. Años que en aquellos días parecían una eternidad y que hoy —cuando el tiempo a cuestas se nos ha multiplicado— lucen como poca cosa. Luis era en tales tiempos un amigable universitario, quien no tuvo problema en invitarme a su casa de La Castellana, para compartirme su mundo. Tenía la mejor colección de álbumes y ‘memorabilia’ beatle hasta esos días contemplada por mí. Hoy —ya es hora de admitirlo— me permito confesar que de aquella visita, que sin saberlo sellaría el inicio de una amistad ya treintañera, hubo algo que me impresionó más que la colección misma de la que él era orgulloso curador. Me refiero a su talento como retratista y a su muy particular capacidad para capturar con sus trazos —más allá de los tecnicismos propios de su oficio— la esencia y el espíritu de sus amados ‘liverpoolianos’.