Artista: María Isabel de Lince

Septiembre de 2014

¨Son atmósferas sutiles, algodonosas, que respiran tranquilidad en un mundo convulsionado por la violencia y la incertidumbre. Su obra evita la trasposición directa del mundo real para acentuar en su lugar sus más íntimos sentimientos de solidaridad con el género humano. Para tal fin, utiliza colores que asociamos con la espiritualidad de los paisajes andinos donde la neblina induce a un respetuoso silencio, aunque también pueden ser una ventisca de nieve en las altas montañas del Himalaya o la serenidad de esos azules nocturnos que recrean una visión espacial con nubes vagabundas. Uno de los méritos de la pintura es su capacidad de provocar sorpresas, y éstas son producto de la ambigüedad de sus postulados estéticos. Los lienzos de María Isabel, en sus diferentes expresiones, son un reto a la imaginación porque detrás de esos símbolos de paz, sosiego y alegría, vibran los más sugerentes e insólitos matices que la pintora logra con base en su magistral manejo de veladuras y transparencias. De ahí que algunas de sus obras recuerden una ensoñadora puesta de sol en el Caribe o una borrasca marina cuyas olas se pliegan en sensuales armonías cromáticas¨Eduardo Márceles Daconte .